Haciendo un poco de historia, el origen del gran paseo se
remonta al 6 de noviembre de 1896, cuando se sanciona la ley N°19 que
autoriza la creación del Parque del Oeste, nombre original del predio.
El arquitecto Carlos Thays, renombrado paisajista francés,
fue la persona designada para proyectar el trazado en donde se conjugan la
tradición inglesa y francesa propias de la jardinería del siglo
XIX.
La entrada principal del Parque está jerarquizada por
los Portones, cuyo emplazamiento data de 1909 y están coronados por
la figura de un cóndor y el escudo de Mendoza.
El patrimonio forestal con más de 300 especies originarias
de América del Norte, Asia, Europa y Australia lo han convertido en
un universo vegetal, lleno de calles y caminos especialmente construidos para
hacer más placentero su recorrido.
Podríamos considerar al Parque como un gran museo escultórico
abierto con más de 34 piezas que decoran paseos y jardines.
Los turistas y visitantes cuentan con restaurantes, camping,
churrasqueras, unidades de servicio y servicios de traslados y visitas guiadas
a bordo de confortables minibuses.
Enmarcado por una gran variedad de rosales y reproducciones
escultóricas se encuentra El Rosedal, un paseo peatonal de estilo francés
inaugurado en 1919.